jaime roca. (old)blog

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Si facebook fuera un estado sería -por número de habitantes- el tercero del mundo. Y si Internet fuera un estado, la actual movida sobre la privacidad sería una cuestión de estado.

La cuestión ya no es solo “cosa de geeks”, ya es tema de portada en  Time, y también habla de ello el WSJ de hoy. Ya no es algo que preocupa solo a quienes están metidos en el ambiente. Ya es algo que está siendo tema de conversación incluso para quinenes no creían que algo asi les afectaba.

Como usuario tengo claro que la decisión de qué información cedo y con que alcance la cedo, quiero que siga siendo mia. Es un derecho legítimo.

Pero como usuario también tengo claro que quiero seguir disfrutando de la mayoría de servicios de los que disfruto ahora sin pagar por ello.

Nos parece que en Internet casi todo es gratis, y a menudo olvidamos que en la vida casi nada es gratis. Vivimos en la economía de la atención, una economía en la que no solo el dinero tiene valor, también lo tienen la atención y la información. Para muchos de nosotros el conflicto no está en ceder la información, está en que se nos arrebate el control sobre esa cesión. Y facebook está (y lo ha estado mucho mas) lleno de fisuras por donde ese control es arrebatado a los usuarios, desde las galletas de la tontuna a los tests de varios tipos.

Ya lo he dicho otras veces, soy partidario de la sociedad de la transparencia, elegida, no impuesta. Claro que deposito mis datos en la Red, pero nadie es quien para apoderarse ellos y junto con los de millones de otros usuarios, sean usados como moneda de cambio.

Si de toda esta movida arranca un debate que nos permita llegar a un punto de entendimiento … bien !

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panopticlick

En estos días en que es inevitable tropezarse con comentarios sobre el problema de la privacidad y facebook, parece que hay una cierta hipersensibilidad en torno a eso, a la privacidad de los datos. Y es esperable leer entradas de blog sobre la privacidad, mas alla de facebook.

He leido esta mañana una entrada en ALT1040 sobre la huella digital que mi navegador va dejando por los lugares que visito con él. Nada que me sorprenda, soy consciente de que la huella digital que la mayoría de usuarios activos vamos dejando tiene bajos niveles de coincidencia, pero me ha gustado ver y testear la herramienta panopticlick, de la Electronic Frontier Foundation, para medir mi huella digital. Y ‘descubrir’ que asi como mi navegador habitual deja una huella de amplio espectro, otro navegador que apenas uso es extremadamente tacaño en datos. Interesante.

Archivado en: privacidad, seguridad en Internet, vida digital

Limpiar la reputación en Internet puede costar hasta 50.000 euros

Hace unos días leía en EcoDiario una entrada en la que se afirma que limpiar la reputación en Internet puede salir por unos cincuenta mil euros.

Estamos en tiempos en que conceptos como branding, reputación online, identidad digital, visibilidad, relevancia, etc etc, son valores indiscutibles. O casi indiscutidos.

A veces, toda esta movida puede llegar a transmitir la falsa impresión de que en Internet, paracer puede llegar a ser mas importante que ser, que importa mas lo que pareces que lo que eres.

Si el camino por el que andamos es el que se desprende del artículo de marras, pues apañados vamos.

No puedo entender que se le llame ‘limpiar la reputación’ a algo tan […] como tapar la basura a base de nuevos vertidos, pero sin ser capaces de hacerla desaparecer.

Si existe una secuencia -facilmente implementable- para ensuciar una reputación y posteriormente para reducir esa capa de suciedad, esa secuencia es traducible a dinero (50.000 euros, por decir algo leido) y todo el proceso se puede ejecutar desde un teclado, con riesgo bajo, a distancia, en un marco de casi impunidad propiciado por un vació legal también casi absoluto, pues que cada uno saque sus propias conclusiones.

En mi opinión limpiar la reputación es otra cosa. Otra cosa que no es factible -salvo casos extremos- en el marco actual, en el que la mayoría de las veces no pasa nada, pase lo que pase, y algunas veces la sorpresa y el estupor salta a las páginas de los navegadores, como ocurrió con la sentencia a personal de Google en Italia.

A menudo en twitter leo en 140 caracteres un argumento de queja, seguido de los hashtags #marca (la que sea) y #reputationdown. Hace no muchos días Palmira reproducía un post en el que se comentaba un posible caso de [llámalecomoquieras, yo no voy calificarlo aqui] en el que alguien con un blog exigía algo a cambio de no publicar descrédito. Un montón de veces he leido y escuchado a directivos de frontoffice de hoteles comentar las amenazas de publicar comentarios desfavorables sobre el hotel si no obtienen favores en servicio, precio o atenciones.

En fin, lo dicho, que cada uno saque sus propias conclusiones.

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Recognizr

A primera hora lo he leido en El Blog de Enque Dans, después en ALT1040, y hace poco rato tambien he visto que se habla de ello en otros medios. La realidad aumentada aplicada a las personas. Tecnicamente … mola, que duda cabe. Y visto desde el ojo de un geek es algo rotundamentemaravilloso.

Estoy hablando de Recognizr, la aplicación de The Astonishing Tribe, capaz de identificar personas y extraer su perfil -en principio- de una base de datos incorporada en la propia aplicación.

Pero en un mundo en el que lo primero que hacemos tras la adquisición de algo es intentar saltarnos sus protecciones, es obvio pensar que la información accesible por la aplicación va a ser sencillamente toda. A partir de ahi, el límite está en la imaginación y esta es libre.

Identificar a alguien con quien coincides en un lugar o con quien te cruzas, ejecutar la toma instantánea, lanzar a la Red junto con la toma el ‘qué, donde, cuando y con quien’ relativos a esa persona y recibir en tu dispositivo el expediente pedido en tiempo quasi-real puede generar controversia social.

Recuerdan que cuando finalizaba el siglo pasado apareció la ‘Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal’? (Que por cierto, está vigente) Trata[ba] de ficheros,, de diferentes categorías de información (administrativa, financiera, clínica), y de como esa información debía ser custodiada. Pero que ocurre si cada uno de nosostros nos convertimos en un registro de base de datos (andante) accesible a cualquiera que lleve la herramienta?

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Espiar el e-mail del trabajador puede ser delito

Pero supervisar el de la empresa no.

Leo en Baquia que la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a dos directivos del Colegio Oficial de Agentes de Propiedad Industrial por vulneración de la intimidad personal en la variante del derecho al secreto de las comunicaciones. En el auto se dice que, al acceder efectivamente a mensajes privados remitidos por la denunciante, se podría estar incurriendo en un delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Hace casi cinco años el Deutsche Bank, en un caso similar fue absuelto y el despido declarado procedente. Pero no se si los casos son similares, porque, y ahí veo yo la cuestión, ¿que es un mensaje privado? A mi el sentido común me dice que un mensaje privado es un mensaje que ha sido enviado desde, o a, una cuenta asignada inequívocamente a una persona. Otra cosa es un mensaje enviado desde, o a, una cuenta funcional, departamental, u otra variante corporativa.

Visto el tema con sentido común, si la compañía permite cuentas de correo electrónico del tipo nombre.apellido@compañia.com, o incluso napellido@compañia.com, está implícitamente autorizando el uso de la herramienta para uso personal, además del laboral.

Pero si la compañía aplica el criterio de abrir solamente cuentas de correo electrónico del tipo ventas@compañia.com, otecnica@compañia.com, etc, entonces no creo que pueda considerarse que los mensajes dirigidos a esas cuentas puedan contener información personal y privada. Un caso extremo que raya el límite de lo absurdo sería considerar privado un mensaje que alguien de la compañía se hace enviar a la cuenta info@compañia.com.

El tema es ciertamente complejo, y algunas compañías están incluyendo cláusulas al respecto en los anexos de sus contratos de trabajo para evitar este tipo de problemas. Pero no deja de llamarme la atención que a estas alturas no haya aun ni jurisprudencia ni normativa sobre el tema ¿O sí las hay?


{este es un post traido desde una plataforma anterior que ya no está operativa, y los comentarios -si los hubo- están integrados en el propio post, mas abajo}

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22/01/07 – 00:31 – Roger Schultz
Estimado, jurisprudencia al respecto hay y mucha, por lo menor an la Argentina, lo mas claro sobre esto es que el empleador debe informar al dependiente (empleado) que el e-mail puesto a su disposición no es para uso personal y que será leído por terceros, caso que el empleado no esté fehacientemente notificado de esta circunstancia, no hay posibilidad de violar el secreto de las comunicaciones ya que el e-mail se equipara con la correspondencia epistolar.
En el Newsletter de la Asoc. Argentina de Dirigentes de sistemas publiqué un artículo al respecto que puede llegar a evavuar sus dudas al respecto:
http://www.aads.org.ar/detalle.php?id=60
Saludos cordiales y excelente blog!

Roger Schultz

Archivado en: Internet en el trabajo, privacidad

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